
“Dicen que todo encuentro es a la vez reencuentro y desencuentro”, nos recuerda la autora. Y se lanza a cartografiar nacimientos, adopciones y crianzas. Quizá la función esencial de un mapa no sea tanto garantizar la eficacia de una trayectoria como servirnos de punto de apoyo para animarnos a emprender viaje. Construido como un hilvanamiento de deslumbramientos cotidianos, este MAPA se ofrece entonces como un conjunto de notas pasajeras, marcas sutiles en las que la operación poética se vuelve indiscernible de la (im)posibilidad de reminiscencia.